Camino hacia el final de este año en total integridad y acuerdo conmigo misma, con mi humanidad, con mi visceralidad, con mi femineidad y mi divinidad unidas; y hasta con mi propia madre -Ana María-, ¡que Dios, por favor, me la bendiga! Camino en Paz con Ella y conmigo misma.
Pero no se vayan a creer que esto ocurre por la cara o por arte de magia. No. En todo caso, por arte de gracia: de la Gracia de Dios.🙏 Y fruto también de un arduo trabajo constante, interior, de mejora, de sanación, evolutivo, de elevación... Trabajo al que todos los seres son llamados, sin excepción.
Y en estos últimos minutos del 2025 quiero decirles a muchos de ellos que ya están tardando en responder a este inexcusable llamado de su Conciencia y de su Auto-Responsabilización, para su bien y el de todos, pues no creo que se pueda, a estas alturas, poner en entredicho que no existe la separación, sino que estamos todos unidos. Sin excepción.
Así, el mundo deja de estar en guerra y se destruye por completo a la maldad, pues hay cosas que son reflejos, a modo de estanque, de lo que ocurre dentro. No se equivoquen. No estamos separados ni exentos, como digo. Incluso ni esas y esos que se creen "todopoderosos" y que se llaman o hacer llamar -que aún es peor- "élites" y "filántropos", cuando sobre todo en estos últimos años y gracias a este quasi postrero 2025, ha quedado en evidencia que no son más que vulgares elementos, gente perversa, enferma, sumamente egoísta, necios o poseídos muchos de ellos, o por las más ínfimas y retorcidas "pasiones" o literalmente, como la palabra indica, fruto de las mierdas que hacen o han hecho en precedentes generaciones, los que se afirman "no creyentes", o que han permitido hacer. Y no vamos a consentir que el mal se siga extendiendo. Y menos después del 2020 o el 2024, por ejemplo, por no hablar de los pasados incendios de este año del que, aliviada y agradecida -con esa gracia divina que invoco, agradezco y mento- me despido en Conciencia.
Una vez llamado al fuego, aprovecho y quemo en él toda esa barbarie y fuerza involutiva en la hoguera que enciendo, también para tal fin, aquí, en esta Nochevieja, deseándome a mí misma Libertad con respecto a todo mal y deseando también, la desaparición de todo lo dañino y negativo para siempre, tanto para mí misma, como para todos los seres, de aquí en adelante.
Camino con mi Alma, en Paz con mi Espíritu, con mis nahuálts y ángeles de Dios, sin miedo, sin miedo ninguno. Superponiéndome a cualquier tipo de sombra y bajeza, dominando a la fiera, con más calma, tranquilidad y paciencia. Hacia delante, en la noche, en los días. Anhelando estar cada vez más cuerda, lúcida, tranquila... para equilibrar el sino de estos tiempos, para no irnos por donde esas mierdas querían, con sus "agendas", "congresos", pastines, folletos, revistas, leyes que no son tales y otras variantes de la misma mierda -y me perdono por ser hoy repetitiva-.
Y Camino, como digo, sin perder de vista uno de los principales objetivos: el mantenimiento y acrecentamiento de la Paz conmigo misma, con mi propia vida y con la Vida, con mayúsculas. Esa a la que admiro y venero, a la que Respeto y aprendo a Respetar cada vez más y más. Nunca vejar. Nunca dañar ni permitir que alguien pudiera hacer el mal. Ojalá que más gente tome esta determinación porque, aunque con uno -en esta caso, una- es suficiente, cuantos más mejor. Ya se sabe lo que dice el dicho sobre la fuerza y la Unión.
Os deseo, pues, un próximo 2026 mucho mejor: lleno de Paz y de Respeto y de cambios positivos, para Bien, que deshagan cualquier maldad y sus causas. No hay otra forma que sea efectiva y sana: así que... ¡adelante! Este es el Camino. Y como en él ya Camino, agradezco también a este año el recuperar el recuerdo de que Soy una Mujer Afortunada. Importante no olvidar, en estos tiempos, lo esencial.
¡¡Feliz futuro!!
Ana Ananda💜